diumenge, 6 d’octubre de 2013

David Simon: “Si el dinero habla estamos jodidos, y ahora mismo el dinero está gritando”

Opinió 

David Simon fotografiado por Adrià Guxens

Si quieren leer la entrevista en otro idioma, lo pueden hacer en inglés (VO) o en catalán (T).

Traducción por Nua Watford

David Simon es, sin duda, una de las figuras más respetadas en la industria audiovisual mundial. Empezando como un joven periodista de la sección de homicidios en el periódico de Baltimore, Simon no tardó en escalar posiciones hasta situarse en el Olimpo de la televisión por haber creado, si no la mejor, al menos una de las series más míticas de todos los tiempos: The Wire. Adria’s News entrevista a David Simon en el marco del Festival Celsius 232 de Avilés para conocer a un hombre que, incluso tras haberlas pasado de todos los colores, dice que ahora tiene más miedo que nunca.


No se puede hacer esperar a un hombre de la talla de David Simon, así que llego al hotel con media hora de margen. Ahí me encuentro con varios periodistas que están esperando fuera de la sala donde se llevan a cabo las entrevistas. Algunos están sentados y otros se pasean arriba y abajo nerviosos. El denominador común: caras largas. Al verme, un hombre mayor confirma mis sospechas: llevan cuarenta minutos de retraso. Cuando pregunto el porqué, me dicen que David Simon todavía sufre jetlag y que, además, el día anterior estuvo escribiendo hasta altas horas de la madrugada. Sin poder hacer mucho más, me siento a esperar mi turno.

Finalmente, la responsable de prensa me invita a entrar en una sala que me es extremamente familiar. En seguida me doy cuenta que es allí donde, hace justo un año, entrevisté al escritor de Juego de Tronos, George R.R. Martin. Pero si Martin optó por acomodarse en una de las opulentas butacas de la cámara, encarado a una ventana para disfrutar de las bonitas vistas del municipio asturiano, David Simon se encuentra sentado en un sofá al otro lado de la sala, en la sombra. Delante tiene una pequeña mesa con dos tazas de café, ya vacías, y una lata de Coca-Cola. En seguida se levanta para saludarme y cruzamos cuatro palabras, no más, porque los dos sabemos como periodistas que somos, que en nuestro oficio el tiempo es oro, y quince minutos son quince minutos. Así que David Simon se sienta de nuevo al sofá, convirtiéndose de nuevo en la figura central de aquel cuadro lleno de claroscuros, pero se apura a pedir una tercera taza de café a la responsable de prensa, que ya se iba. “Algo más?”, pregunta ella. “Sí, un yogurt con trocitos de fruta”, responde David Simon. Un poco de dulce para hablar de un mundo más amargo del que nos gustaría.




Qué (What), Cuándo (When), Dónde (Where), Quién (Who), Por qué (Why) y Cómo (How). Éstas son las seis ‘W’ del periodismo. ¿Cuál de ellas encuentra más importante?
Bueno, diría que el porqué es lo que importa.

Entonces tengo que preguntarle el porqué…
Porque el quién, qué, dónde, cuándo y cómo son datos, son asunciones que se pueden obtener. Si no, sin duda falta algo en la historia, pero yo diría que cualquier adolescente listo con un móvil y una credencial puede llamar a instituciones o autoridades y obtener el quién, qué, dónde, cuándo y cómo. El porqué es lo que hace que el periodismo sea un juego para adultos. Explicar por qué algo pasa, qué ha causado cierto evento o circunstancia… Es cuando el periodista llega a ser un observador más serio y perspicaz. El porqué es muy difícil y es cuando el periodismo se pone muy interesante.

En España la carrera de periodismo es una de las más deseadas en cuanto a demanda. También cuenta con una de las que mayores tasas de desempleo. ¿Cómo hemos llegado a este punto?
Tan solo puedo hablar por mi país [EEUU], pero supongo que aquí se han visto algunas de las mismas características. En mi país la industria del periodismo cometió dos errores fundamentales. El primero de ellos fue que nos vendimos al mercado. No quiero decir que periódicos y revistas no estuvieran impulsadas por el mercado, por supuesto que lo estaban, quiero decir cuando eran empresas familiares, no corporaciones. Al vivir en las ciudades donde publicaban las noticias, las familias eran entidades cívicas, había un cierto orgullo en lo que hacías que tenía menos que ver con la cantidad de dinero que ganabas y más que ver con tu estatus en la comunidad. El pecado original del periodismo en Estados Unidos fueron las corporaciones, cuando las grandes cadenas compraron todos los periódicos,  se fueron a Wall Street y dijeron “¿Qué tenemos que hacer para gustaros?” Así que Wall Street empezó a besarnos el culo, porque no les interesa el bienestar de la industria.

Pero supongo que pasa con cualquier industria, no sólo con el periodismo.
Sin duda. Lo que pasó con los periódicos también pasó con los fabricantes de coches en América. En los 70’ fueron a los fabricantes y les dijeron que tendrían que estar ganando más dinero. Hacer coches de peor calidad para que la gente tuviera que comprar más. Preguntaron qué les importaba si tenían el monopolio. En realidad no tenían el monopolio porque los coches japoneses y alemanes eran de mayor calidad, así que fueron bastante ingenuos. Lo mismo ocurrió con los periódicos. Yo era el periodista número 150 o 200 que dejó el periódico de Baltimore, y eso era en 1995. Internet no existía, no era algo a tener en cuenta. Ya estaban reduciendo plantilla y yo no estaba contento con su producto.

Periodismo “El ‘porqué’ es cuando el periodismo se convierte en un juego de adultos”


¿Por qué?
Ya no importaba publicar noticias; lo único que querían era hacer dinero, y Wall Street hizo mucho dinero. Entonces llegó Internet, y ahora están demasiado inseguros. Tendrías que haber oído las estupideces que dijeron… Parte del problema fue que cuando llegó Internet la gente que había aparecido en las noticias era la gente que entendía que las noticias eran en realidad el producto y evaluar las noticias era la única cosa importante que hicimos. El hombre que dirigía la empresa cuando yo me fui había estado vendiendo cereales para General Meals dos años antes. ¡Vendiendo cereales! Así que lo pusieron a cargo de la empresa y cuando hablaba en la redacción no mencionó información ni noticias ni una sola vez. Todo era un producto.

¿Qué opina sobre el impacto de Internet?
En lo que se refiere a blogs o periodismo no profesional, Internet no puede reproducir una redacción. Puede ofrecer libertad de opinión, lo que es maravilloso, la gente puede comentar. Pero no vamos a estar talando árboles durante mucho más tiempo…

Veo que le interesa mucho la figura de las redacciones. ¿No estamos dándoles demasiada importancia en lugar de hacer el periodismo de antes, el de salir a la calle para buscar historias?
Más que nada importa quién encuentra la historia. Está bien que alguien persiga una historia, puede que incluso descubra cosas muy relevantes que tienen que ser investigadas, pero yo necesito la redacción para hacer periodismo. Parte del mejor periodismo que he visto durante mi carrera fueron historias que alguien encontró interesantes, dijeron que había más tras ellas y había razones para lo que sucedía. Lo que está pasando con Snowden, por ejemplo. The Guardian dio algo de información fundamental sobre cómo funcionan los programas de la NSA [Agencia Nacional de Seguridad] pero lo que dicen que es importante de la historia no lo es. No han dañado los fundamentos legales de lo que está pasando y reivindican la violación de la cuarta enmienda de la Constitución. ¡En realidad la han mejorado y no existen! Cubrí comunicaciones durante quince años. Todo está asegurado, no dependen del acto patriótico, sino que dependen del consentimiento de terceros sobre asuntos concernientes a la cuarta enmienda que se decidieron cuando Jimmy Carter era presidente. ¡Sólo se puede obtener esta perspectiva desde la redacción! Y ahora están descentralizadas… Internet es genial para que la gente tenga su opinión, no estoy en contra de ello, pero tengo mucho respeto a las organizaciones que reúnen noticias y están respaldadas por miembros institucionales y estándares de valores.

Papel “No vamos a estar talando árboles durante mucho más…”


Llegado este punto, con la revolución digital persiguiéndonos, ¿Cómo debería enseñarse periodismo en la universidad?
Creo que el periodismo no ha cambiado. El periodismo moderno tiene una ventana muy estrecha. Hace cien años todos los periódicos eran parciales. Es una ventana muy estrecha en referencia a los años en que en todos los periódicos estadounidenses reivindicaban ser el periódico de la semana, el periódico federalista… No había ningún tipo de profesionalismo, lo que importaba eran los ideales patrióticos. Tras Vietnam y Watergate el periodismo empezó a madurar, hasta que 30-40 años después empezó a derrumbarse. Es una ventana muy estrecha. Te apartabas del gobierno, eras respetuoso, te constituías como parte del proceso de autogobierno, pero a veces no estar de acuerdo es tu trabajo como periodista. Así que, en lo concerniente al proceso de salir a la calle y buscar noticias, no creo que haya cambiado en la era de Internet. Lo que tenemos que conservar es el aspecto institucional y la idea de que hacemos esto para ganarnos la vida y ser libres de tener que tragarnos la mierda de nadie, no por estar en contra de algo o alguien. En Baltimore me pusieron a cubrir a la policía, así que…

Escribió Homicide tras su experiencia con la Estación de Policía de Baltimore. Ayer dijo que les dejó revisar el libro antes de publicarlo. ¿Por qué no les mantuvo apartados de su obra para que fuera más imparcial?
Había firmado un contrato que estipulaba que la única razón por la que el departamento de policía podía revisar mi obra era si había un dato en particular en un caso pendiente, así que había muchas restricciones. Si decían que no les gustaba como cierto detective hablaba yo podía decir que no formaba parte del contrato. El libro fue publicado en 1991 y los casos eran de 1988, así que la gran mayoría ya habían sido adjudicados y no había muchos cambios, sólo era para proteger el trabajo de algún caso en particular. Si no les gustaba el modo en que Terry McLarney se comportaba en la página 542 y querían que lo quitara, yo podía decir que no.

Problemas “Si no podemos ofrecer servicios médicos sin que el país quiebre, ¿cómo cojones se supone que vamos a hacer frente al calentamiento global?”


Dice que The Wire [La Escucha] es como una tragedia griega. Su trabajo tiende a mostrar la realidad con matices muy oscuros. ¿Queda espacio para la luz?
Sí. Creo que  The Wire no es misantrópica para nada, sólo está hablando de una tragedia griega. Pero siento mucho miedo con respecto a asuntos graves, cosas como el medioambiente. Mi país no es capaz de proveer sanidad pública, ¡Es increíble! Si no somos capaces de ofrecer servicios médicos sin que el país vaya a la ruina, ¿Cómo cojones se supone que vamos a hacer frente al calentamiento global? Hablando de estos asuntos tan serios creo que estamos a punto de estrellarnos. No tenemos suficiente velocidad para despegar y ya no podemos parar, y me da miedo. No queda otra opción que luchar, pero todavía tengo fe en que algunas personas lleguen en el momento adecuado, y a veces me sorprenden y son capaces de tomar las riendas de una institución y reformarla.

Así que no es pesimista del todo…
Bueno, algunas cosas están muy maceradas, lo que me hace ser más pesimista. Todavía creemos en el gran hombre de la historia, creemos que si elegimos al hombre adecuado, con el corazón en su sitio, lo solucionará todo. La Corte Suprema criticó el hecho de que las empresas están formadas por gente, pero las empresas siempre han estado formadas por gente que está bajo la ley. La mentira subyacente, la que impide la reforma y que la gente pueda controlar su propio destino hacia el autogobierno, es que el dinero es discurso. El dinero no es discurso. Te interesa gastar dinero para hacer dinero, quieres gastar dinero en ti mismo… Ahí está el debate.  ¿Quieres gastar dinero para controlar al gobierno y decidir qué prioridades tiene esta sociedad? Si el dinero habla estamos jodidos, y ahora mismo el dinero está gritando. El dinero está en todas partes, en América, en Europa… hasta que haya una revolución en contra de eso, hasta que haya financiación pública de las elecciones y la gente pueda enseñar sus ideales y no sea capaz de comprar tu camino a la cumbre y hasta que haya un sentimiento general estoy muy preocupado.


Futuro “Aún tengo fe en los individuos; a veces, son capaces de tomar las riendas de una institución y reformarla”

Especial entrevistas Festival Celsius 232 de Avilés 2013

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